Lee Perry And The Upsetters – Return of the Super Ape

21 Feb

La juventud de Lee Perry se asemeja a la de muchas de las superestrellas jamaicanas: nació pobre en un pequeño pueblo, se ganó una temprana reputación como chico sensato; llegó a Kingston en los años cincuenta, escuchó la música, aprendió las jugadas, consiguió el groove. Su primer trabajo fue con el pionero Clement “Coxsone” Dodd, productor jamaicano propietario del que pronto sería legendario Studio One. Allí hizo de chico de los recados, hombre para todo, gorila, espía, cazatalentos, escritor de canciones nunca acreditadas, arreglista y, eventualmente, artista. Perry realizó su primera grabación, “Old for New”, en 1959, pero su primer éxito llegaría en 1965 con “Chicken Scratch”, aunque éste hit supuso tan sólo una gota de agua en el Studio One.En 1966, después de cerca de siete años en Studio One, Perry decidió abandonar el estudio en un arrebato de cólera, enojado con Coxsone por no haberle dado ni el dinero que se merecía ni el reconocimiento que creía haberse ganado durante los años que había estado junto a él. Cambió de bando y unió sus fuerzas a las del productor Joe Gibbs, grabando para él su primera canción acreditada, la siniestra “I Am The Upsetter”, una suerte de advertencia a Coxsone y a cualquier otro que pudiese intentar buscarle las vueltas. Gibbs, al principio, no era realmente un productor sino simplemente un espabilado con un montón de pasta y un buen oído para la música. Rápidamente se dio cuenta de que Perry tenía un nuevo sonido, así que en 1967 le contrató para que dirigiese su nuevo sello, Amalgamated. Perry no perdió el tiempo y produjo para Gibbs una gran cantidad de éxitos, incluyendo entre ellos “Long Shot” de The Pioneers, que fue la primera canción en usar un ritmo nuevo en la música jamaicana -no tenía un nombre en ese momento, pero un año después alguien bautizó el ritmo con el nombre de “reggae”. Long Shot y otros trabajos de esa época serían la prueba concluyente para todos aquellos que reclaman a Perry como el auténtico inventor del reggae.Las producciones de Perry agitaron el panorama pero, desde el momento en que, habiendo contratado a Perry, Gibbs deseaba tener un socio silencioso, los problemas estaban servidos. Decidió poner a Perry en la lista de espera. Éste, furioso una vez más por haber sido despreciado, se marchó de Amalgamated, lanzando “People Funny Boy” como venganza, un potente rugido dirigido esta vez hacia la cabeza de Gibbs. Irónicamente, el primer hit de Perry para Gibbs había sido “The Upsetter”, ¡una canción que apuntaba a Coxsone!.

En 1968, Perry decidió que si no podía trabajar con ninguno de los productores jamaicanos sin que acabasen llegando a las manos, debería hacerlo todo por sí mismo. Su primer movimiento fue contratar las mejores armas que podrían ayudarle a hacerse un lugar en el mundo. Perry llamó a su nueva banda como su apodo en ese momento y, también, el nombre de su nuevo sello discográfico: The Upsetters.

Los Upsetters, estaban acostumbrados a pasar el rato con Perry en las calles de Kingston, yendo por la tarde al cine a ver tantos spaghetti western como pudiesen antes de retornar al estudio a realizar una sesión que duraba toda la noche. Sacudidos por su rápido ascenso, lanzaron violentos, fantasmagóricos instrumentales como “Kill Them All”, “The Vampire”, “Dig Your Grave” y, la que se convirtió en su firma, “Return of Django”. Además de con los instrumentales funkies de los Upsetters, Perry también obtuvo éxitos con conmovedoras interpretaciones de algunos de los más exitosos cantantes jamaicanos, como David Isaacs, The Silvertones y Slim Smith. Cuando “Django” se convirtió en un éxito en Inglaterra, Perry y su banda fueron allí en una gira de seis semanas -la primera gira internacional de una banda de reggae.

Sentado en la cresta de la ola, el ambicioso Perry abrió su propia tienda, “The Upsetter Record Shop”, en el 36 de Charles Street, un local que había sido previamente propiedad de su colega Prince Buster. En la tienda no sólo se vendían los últimos y enloquecedores singles de los Upsetters, sonaba buena música durante todo el día y se convirtió en la base de operaciones de Perry, (no hay que mencionar que) local de ensayo, bar y almacén de hierba. La tienda Upsetter jugó un gran papel despertando la ciudad y dando a conocer a la gente el sonido Upsetter, que con cada lanzamiento se estaba volviendo cada vez más distinguido. La popularidad de Perry le permitió patrocinar un programa semanal en la emisora JBC, en donde el entusiasta DJ Winston “The Whip” Williams hacía sonar las últimas grabaciones de los Upsetters. Mientras la mayoría de los primeros singles de los Upsetters mantenían un sonido sencillo, reggae inspirado en el soul, de vez en cuando Perry lanzaba una vuelta de tuerca con una extravagante cara B o extraños efectos vocales. El Upsetter estaba empezando a descomponer.

Un día, un chico de las calles llamado Bob Marley llegó hasta el Upsetter Record Shop. Su banda, The Wailers, había sido ciertamente exitosa unos años antes con Coxsone, aunque en éste momento se dedicaban a sobrevivir. Era el momento en que necesitaban dar el salto hacia su propio estilo o morir en el intento. Los productores jóvenes como Perry estaban creando los nuevos y emocionantes sonidos de la isla, ritmos capaces de desplazar a los viejos hombres de la escena musical jamaicana. Bob Marley y sus amigos Peter Tosh y Bunny Wailer estaban asombrados de que los Upsetters hubiesen obtenido tanta popularidad al otro lado del océano.

Cuando los Upsetters regresaron de Gran Bretaña estaban bastante molestos con Perry, porque éste, aparentemente, se había quedado con una parte leonina del dinero de la gira -algo irónico, dados los encontronazos que tuvo en el pasado con Coxsone y Gibbs por los mismo motivos-. Antes de que hubiese transcurrido mucho tiempo, Bob Marley se dio cuenta de que los Wailers y los Upsetters trabajando juntos podrían resultar un combo imparable. Después de unos cuantos ensayos y jam-sessions juntos, Marley habló con los Upsetters para que abandonasen el barco de Perry y probasen los Wailers.

Cuando Perry se dio cuenta de que Marley había robado sus músicos de estudio, se puso comprensiblemente furioso. En ese momento amenazaba con matar a Bob. Los dos se encontraron un mal día y, a juzgar por el volumen de sus voces, todo el mundo alrededor pensó que eso acabaría con alguna cabeza rota. En su lugar, los contendientes aparecieron horas después, saliendo de detrás de una puerta, entre risas y palmaditas en la espalda. Los Upsetters seguirían con los Wailers, pero el productor exclusivo sería -por supuesto- Lee Perry.

La forma en que Lee Perry describe su decisión de trabajar con Marley es inesperadamente encantadora. Cuenta que cuando Marley acudió a él y le dijo que Perry tenía el sonido que él quería para los Wailers, él no se inmutó. No estaba interesado en trabajar con cantantes, estaba concentrado en los mortíferos instrumentales con los que los Upsetters se habían vuelto famosos. Cuando Bob le cantó a Perry la letra de “My Cup”, le tocó un nervio. “My cup is running over and I don’t know what to do…” (“mi taza se está desbordando y no sé que hacer…”). El Upsetter supo que estaba oyendo la verdadera confesión de un artista, que la “taza artística” de Marley se estaba desbordando y que no sabía por donde tirar. Perry decidió que un “duppy” (espíritu demoníaco) era el responsable de los problemas de Marley y escribió para él “Duppy Conqueror”. Con los espíritus conquistados y las tazas bajo control, The Wailers, The Upsetters y Lee Perry se dirigieron hacia el estudio.

Perry puso lo mejor de sí mismo en la mesa de controles y convirtió ambas bandas en demoledoras. La mezcla de la sabiduría callejera de Marley combinada con el sentido de la aventura y el misticismo de Perry, resultó ser un punto de inflexión, no sólo en sus carreras, sino en toda la historia del reggae. La química surgida entre Perry, Marley, The Wailers y The Upsetters demostró ser fenomenal. Juntos, produjeron canciones clásicas como “Small Axe”, “Duppy Conqueror”, “Fussing and Fighting”, y otras muchas que cambiaron el curso del reggae y fueron la semilla del posterior éxito de Bob Marley. Muchas de las canciones de esta época serían regrabadas de nuevo durante la carrera de Bob Marley, aunque la magia de las sesiones con Perry nunca ha sido sobrepasada.

El éxito -y un montón de música fantástica- continuó durante 1969 y 1970. En 1971, sin embargo, la luna de miel entre los Wailers y el Upsetter estaba a punto de acabar. Siendo sus personalidades dinámicas, era natural que la relación entre Marley y Perry fuese una suerte de amor y odio. Peter y Bunny, por otro lado, se resentían por los métodos agresivos de Perry al producir sus canciones, manipulando y descomponiendo su música, y no en la buena dirección. Diferentes argumentos acerca de quién tuvo el honor de representar papel principal de una ruptura anunciada. The Wailers, después de firmar un contrato con Island Records en 1973, y con la sección rítmica de los Upsetters acompañándolos, fundaron una nueva banda, la que les convertiría en unas superestrellas del reggae. Los Upsetters se desbandaron en diferentes caminos, aunque Perry conservó el nombre para referirse a los estupendos músicos que a lo largo de los años integraron su banda de estudio.

Desde que se grabó, el material de The Wailers producido por Perry se ha convertido en la música más vendida de forma ilegítima en toda la carrera de la banda. Cuando empezaron su colaboración, Perry y Marley tenían un acuerdo de palabra por el cual los beneficios de todo lo que ellos cantaran sería repartido igualitariamente; la realidad era que, una vez que la música había sido enviada a Trojan Records en Londres, Perry recogía todo el dinero y les decía a los Wailers que sólo recibirían los royalties, algo avaricioso y altamente hipócrita teniendo en cuenta que él alegaba haber sido robado por otros productores. En un tiempo en que los Wailers estaban viendo la forma de avanzar en su carrera después de años de lucha, ser apuñalados, en aparente alianza con Perry, era demasiado como para poder aceptarlo. Y hasta el día de hoy, la propiedad de los derechos de estas increíbles canciones se han mantenido en el aire, y el resultado han sido docenas de ínfimos recopilatorios, por los que ni la familia Marley ni el propio Perry reciben ningún dinero. Las palabras de su canción “People Funny Boy” parecen ser un boomerang, dirigiéndose ésta vez hacia la cabeza del propio Perry.

En ese momento comenzó a profundizar en muchos de los experimentos musicales que había ido introduciendo en la música jamaicana, mientras seguía trabajando en los estudios de otros productores. Veinte años antes de que nadie usase la palabra música “alternativa”, Perry disparó pistolas, rompió vasos, corrió cintas hacia atrás, y usó en sus producciones únicas samplers de niños llorando, lluvia cayendo y sonidos de animales. Con canciones salvajes como “Cane River Rock” (teniendo como protagonistas el sónido del tráfico y una motocicleta) y “Headquarters” (utilizando una llamada de teléfono de un niño como introducción), el Upsetter estaba ciertamente haciendo honor a su apodo.

En 1973, Perry empezó a sentirse limitado por tener que confiar en los estudios comerciales para su singular trabajo. La mayoría había sido grabados en Randy’s o en Dinamic Sound, y el hecho de tener que tener puesto un ojo en el reloj a la vez que trabajaba su música suponía una clara distracción. Él y su familia se habían trasladado unos años antes a Washington Gardens, un suburbio a las afueras de Kingston y, un día, mientras permanecía tumbado bajo un árbol en el patio trasero de su casa, tuvo un sueño en el que oía música. Cuando se levantó, pensó que el sueño era una señal y empezó a construir su propio estudio en ese mismo lugar. Cuando estuvo acabado en 1974, pintó las palabras BLACK ARK sobre la puerta, y dijo que de allí saldrían los diez mandamientos del reggae. Para cualquier otro productor esto habría sido un alarde excéntrico; retrospectivamente, Perry estaba siendo modesto. La música que se grabó en el Black Ark durante los siguientes cinco años es absolutamente mágica y proviene de uno de los hechiceros más radicales del reggae.

Manejando su propio estudio, Perry empezó a poner sus formidables destrezas a un nuevo nivel, utilizando la mesa de mezclas como un instrumento más. Los alocados experimentos de los años pasados le abrieron el camino hacia otros más intrincados y terrenales. Como comenta el historiador del reggae, Steve Barrows, “el sonido del Black Ark era como la firma de un pintor en sus lienzos”. El aura del Black Ark empezó a atraer a los mejores artistas de Jamaica, desde veteranos como The Heptones hasta oscuros cantantes como Jah Lion y recién llegados como Dr. Alimantado. Tal era su pasión por la producción que rutinariamente daba a desconocidos una primera oportunidad. Incluso el hijo pródigo Bob Marley retornó junto al Scratch y grabó varias canciones en el Black Ark. Mientras otros estudios tenían a los artistas golpeándose contra un reloj, Perry se mostraba feliz tomándose todo el tiempo necesario hasta encontrar el ritmo apropiado. Una sesión de grabación se asemejaba a una fiesta, porque Perry mantenía abiertas las puertas que daban al patio de cemento para que la gente entrara y saliese mientras él giraba en su silla, aplaudiendo y gritando su aprobación desde la mesa de mezclas. Perry usaba métodos excéntricos como limpiar los cabezales de las cintas con su camiseta y envolver con humo de marihuana los masters mientras giraban, garantizando que la música grabada en el Black Ark tendría una sucia y a la vez mágica cualidad que nunca ha sido sobrepasada.

Usando un equipo realmente simple, Perry era capaz de coger cuatro pistas y hacerlas sonar como ocho o más, descargando varias pistas en una y repitiendo el proceso varias veces. Con una nada avanzada tecnología, Perry se las apañó para crear una gran cantidad de trucos que aún hoy desconciertan a muchos productores. “Solo había cuatro pistas en la máquina” explica Perry, “pero estaba recibiendo veinte del equipo extraterrenal”. Discos deslumbrantes y rastafaris de Max Romeo (War inna Babilon), The Upsetters (Super Ape), Junior Murvin (Police and Thieves), The Heptones (Party Time) y The Congos (Heart of the Congos), además de cientos de potentes singles, salieron del Black Ark entre 1976 y 1979, representando un hito dentro de la música jamaicana, reggae en su más elevado y grandioso poder.

Entretanto las cosas se estaban calentando en el estudio de Perry, tal y como estaba sucediendo con el clima político en Jamaica. Los dos partidos de la isla acostumbraban obviar la Corte y hacer valer sus argumentos directamente en las calles de Kingston. Cada parte tenía contratado un servicio de pistoleros que rutinariamente durante las semanas previas a una elección se dedicaban a imponerse en las calles y disparaban a cualquiera que se moviese. Las canciones antiviolencia que profetizaban un Apocalipsis a punto de llegar se pusieron a la orden del día, como “War Inna Babylon” de Max Romeo o “Guide Line” de George Faith y el propio llamamiento de Perry a la cordura, “City too Hot”. Nunca había escatimado palabras extremas y metáforas, sus producciones extra terrestres reflejaban a la perfección momento caliente y confuso de la isla en ese momento. En medio de este agitado escenario, el sonido de Perry estaba siendo reconocido internacionalmente. En 1975 el Upsetter se había asegurado una distribución mundial de sus trabajos, al firmar un contrato con Island Records y sus producciones habían atraído la atención de rockeros blancos como Paul McCartney, Robert Palmer y The Clash. Con el mundo acercándose hacia su puerta, el patio posterior de la casa de Perry se estaba volviendo famoso.

A pesar de la música increíble y de las vibraciones mágicas del Black Ark, a finales de los setenta no todo era perfecto en el reino de cemento de Perry. Gorrones y merodeadores le estaban sacando de quicio y haciendo que hacer música fuese cada vez más y más difícil. Las maratonianas sesiones regadas de alcohol y ganja comenzaron a cobrarse su precio. Island Records catalogó algunas de sus más grandiosas grabaciones como “no-vendibles”. El Black Ark se convirtió a su vez en objetivo de gangsters locales que pretendían brindar protección a cambio de dinero. Sacar la “mala hierba” fuera de su jardín, de forma educada o de malas maneras no funcionaba; pronto, Scratch empezó a utilizar métodos estrafalarios para desembarazarse de los rastas indeseables y de los rude boys. El Black Ark alcanzó el punto de ebullición, un punto de no retorno para Perry.

El estudio dejó de funcionar en 1979. Quemado física, mental y espiritualmente, Perry se apartó de su estudio. Incapaz de aguantar la tensión, Pauline, su esposa, le abandonó llevándose consigo a los niños. Perry caminaba sobre la cuerda floja, entre fantasía y realidad, y la partida de su familia pareció abocarle al caos. Una nueva y desestabilizada persona surgió y mientras Perry gritaba que todo era un acto deliberado para limpiar la casa, para así deshacerse de la gente que no quería tener a su alrededor, lo cierto es que el estado del Upsetter era motivo de preocupación. Visitantes y periodistas llegaron al Black Ark y se encontraron a Perry pelando bananas, comiendo dinero y escupiendo largas y violentas diatribas.

Perry gastó mucho de su tiempo destruyendo el Black Ark, cubriendo lo que una vez estuvo decorado con vivos murales, con graffitis extravagantes y manchones de pintura negra. Había bobinas de grabación esparcidas por el suelo y el equipo de grabación había quedado inutilizado debido a los daños causados por las goteras sin reparar del tejado. El una vez orgulloso estudio era ahora poco más que una chatarrería.

En abril de 1979, Perry recibió la visita del empresario Henk Targowski, dueño de la compañía de grabación y distribuidora Black Star Liner, con sede en Holanda. Targowsky quería distribuir el material de Lee Perry, aunque no contaba con lo que encontró en el Black Ark. Junto con algunos socios, Targowsky decidió emprender una operación de salvamento, intentando restaurar el orden en el estudio. Financiado por la Black Star Liner, el trabajo de reconstrucción progresó a través de 1980, y un nuevo equipo fue comprado e instalado. Junto con una abigarrada cuadrilla de músicos de estudio europeos, el Scratch grabó erráticamente el que con el tiempo se convertiría en el disco “Return of Pipecock Jackson”. En la primavera de 1980, sin embargo, el proyecto de restauración fue abandonado y el equipo de Black Star Liner dejó la isla. Lo que fuera concienzudamente reconstruido en el pasado año fue de nuevo desmantelado y destruido por Perry.

En 1981, el Upsetter dejó Jamaica y estuvo un tiempo en Nueva York, actuando en vivo con una banda reggae llamada The Terrorist. Grabaron juntos unas cuantas canciones, pero su relación no perduró. Perry empezó entonces a trabajar con otra reggaeband neoyorquina, The Majestics. Lograron unas cuantas actuaciones notables, la más destacada teloneando a The Clash en junio de ese mismo año. Perry regresó a Jamaica y poco tiempo después, The Majestics viajaron a la isla para grabar un respetable disco en los Dynamic Studios: “Mystic Miracle Star”. Parecía que después de dos años de confusión, Perry estaba retornando a la cordura. Sin embargo, el desastre estaba justo en la esquina.

Una mañana de 1983, el Black Ark fue destruido. El fuego se expandió en el interior de la estructura de cemento, la temperatura dentro se volvió tan intensa que el propio suelo se levantó. El estudio, el origen de alguna de la música más potente jamás grabada, quedó en ruinas. “El Black Ark era demasiado negro y demasiado terrorífico”, explica Perry, “Aunque también yo soy negro, tuve que destruirlo para salvar mi cerebro. Era demasiado negro, quería devorarme”.

La llameante destrucción del Black Ark se ha convertido en un punto focal de los rumores que rodean al Upsetter. Aunque Perry ha dicho en varias ocasiones que fue él quien prendió fuego al estudio intencionadamente en un arrebato de frustración, en realidad el Black Ark no se vino abajo de un cataclismo, sino a través de una serie de quejidos. Es improbable que nunca sepamos la causa exacta del fuego -tanto si fue obra de Perry como si fue causado por un problema eléctrico- aunque lo cierto es que la destrucción del Black Ark fue completa.

Perry estuvo tres días en la cárcel acusado de incendio premeditado, pero no tardaron en ponerle en libertad. No obstante, no tenía a donde ir.

Con su vida en Jamaica literalmente en ruinas, Perry pasó los siguientes años en el exilio, la mayoría de ellos en Inglaterra. A pesar de que el trabajo realizado con los Majestic marcaría las directrices para muchos de los subsiguientes trabajos que firmaría a lo largo de la década, durante ésta época Perry lanzó grabaciones erráticas de escasa repercusión. Como el ridículo álbum “History, Mystery, Prophecy” grabado y publicado en 1983 en Island, momento en el que la vacilante relación con el sello se desmoronó al maldecir Lee Perry a Chris Blackwell, dueño de Island, tachándole de vampiro y responsabilizándole de la muerte de Bob Marley. En 1984 conoció a Neil Fraser, más conocido como Mad Profesor, comenzando entonces una duradera colaboración que perdura hasta hoy. Trabajando con bandas de estudio de Londres, Perry comenzó a actuar en vivo, grabó “Battle of Armagideon (Millonaire Liquidator)”. Un disco lleno de corrientes ocultas y sorpresivas, que sonó reflejando la nueva situación de Lee Perry: después de años de confusión, el Upsetter estaba listo para mezclar de nuevo.

El año siguiente, Perry se unió al el productor inglés Adrian Sherwood para grabar juntos el oscuro y extenso “Time Boom X De Devil Dead”. Trabajando con la banda de estudio de Sherwood, Dub Syndicate (en cierto modo, una versión moderna de los Upsetters), Time Boom fue un salto atrás digital hacia los gloriosos días de Perry en el Black Ark. El pesado estilo de producción de Sherwood -que recordaba al estilo del propio Perry- captó las vibraciones del Upsetter a la perfección. En 1990, Perry y Sherwood formaron equipo de nuevo para el fantástico “From the Secret Laboratory”, uno de los mejores trabajos que Perry ha hecho desde los días del Black Ark. La fuerza de esos dos discos pusieron de nuevo al Upsetter en el buen camino. En 1989, Perry dejó de rodar por el mundo y se trasladó a Suiza con su nueva novia, Mireille Ruegg, una astuta mujer de negocios que se convirtió en manager del Scratch. Lejos de la incertidumbre, el temor y los embustes de la escena musical jamaicana, Perry se ha terminado convirtiendo en un feliz hombre de familia. Ha sido padre de dos hijos con Mireille, un niño llamado Gabriel y una niña llamada Shiva. A mediados de los noventa, Perry trabajaba en la creación de un nuevo estudio en los sótanos de su casa de Zúrich, llamándolo el “White Ark” -su “laboratorio secreto” al que “ninguna persona ha entrado antes” (bien, a no ser que su mujer esté poniendo la lavadora).

Veinte años después del apogeo del Black Ark, el mundo del reggae presenció como una nueva ola de fans se acercaban hasta la música del Upsetter, un giro que no muestra signos de decaer. Encabezada por la excelente retrospectiva de los Beastie Boys en su fanzine Grand Royal en 1996, fans y críticos han estado de igual modo destacando la música de Lee Perry y le han hecho famoso de nuevo. Las compañías no ha tardado en reaccionar ante el interés que Perry estaba generando de nuevo y han sido reeditadas una gran cantidad de sus producciones, entre las que destaca el maravilloso “Arkology” editado por Island en 1997, una antología de grabaciones realizadas en el Black Ark, cuidadosamente preparada durante largo tiempo por sus admiradores Steve Barrow y David Katz. En abril de ese mismo año, Perry sorprendió a todo el mundo realizando dos delirantes actuaciones, con todas las entradas agotadas, en San Francisco -fueron sus primeros shows en EEUU en más de quince años- y, en junio, actuó interpretando el papel de anciano hombre de estado en el festival alternativo Free Tibet en Nueva York. Comenzó una extensa gira por Estados Unidos y Europa, mientras las reediciones continuaron apareciendo a lo largo del año, durante el resto de la década y en el nuevo siglo. Este es el retorno del Super Ape…

En junio del 2000 fue publicada la monumental biografía de Lee Perry People Funny Boy: The Genious of Lee Scratch Perry, escrita por David Katz. Tras más de diez años preparándola, en ella nos ofrece una narración sin precedentes de la vida y trabajo de Perry. En las palabras del propio Upsetter acerca de sí mismo, “Yo soy la mitad. La mitad que nunca antes ha sido contada”.

Temas:

Dyon Anaswa
Return of the Super Ape
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Jah Jah Ah Natty Dread
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3 comentarios to “Lee Perry And The Upsetters – Return of the Super Ape”

  1. Neburnasiub febrero 21, 2008 a 3:42 pm #

    si señor…

    el rey!

    el loco de la colina!!

    upset!!!!!!!

  2. luis dario mayo 29, 2008 a 2:02 pm #

    yes I’m the mad man !!! palabras del genio mas talentoso de todos los tiempos el unico con capasida de crear y destruir a sus anchas lee perry mas alla de un musico es un ser muy especial que trae a nustros mundos una musica genial. jah bleess lee scratch perry jah bleess!!!!

  3. Ruddy julio 23, 2008 a 10:28 pm #

    El maestro Lee Perry junto a el rey Tubby son lo mejor del Dub a nivel mundial. Adelante, Lee “Scratch” Perry.

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